Una de las islas más bonitas de España es Lanzarote. Arenas pálidas, valles ocres y campos de lava negra conviven lado a lado, esculpidos por siglos de viento atlántico y erupciones. No es de extrañar que los principales lugares atraigan a grandes multitudes, y precisamente por eso muchos turistas empiezan a buscar zonas más tranquilas. Este consejo es para usted si prefiere no hacer una cola de una hora ni extender la toalla a tres pulgadas de la siguiente familia. Además de zonas secretas menos conocidas que Lanzarote reserva para quienes están dispuestos a explorar, tesoros ocultos de los que hablan los locales y lugares que aún pasan desapercibidos, hay algunos auténticos rincones secretos de Lanzarote que recompensan madrugar y tener un poco de curiosidad.
A continuación encontrará una lista de siete lugares que representan el dramatismo de la isla sin el ruido. Aun así, siguen siendo poco concurridos, atractivos e inolvidables si se visitan con atención al entorno, aunque ya nada sea realmente “secreto”.
1. Las Grietas: una formación rocosa
Los túneles cortos y excavados conocidos como Las Grietas se forman por pequeñas fisuras que atraviesan ceniza compactada en la ladera sur de Montaña Blanca. Por los tonos cálidos de la roca y la luz suave que se cuela, se siente como una versión en miniatura de los cañones de ranura de Arizona o Utah. Aunque cada tramo solo tiene unas pocas decenas de metros, las curvas y las texturas son increíblemente bonitas. A unos diez minutos en coche de Puerto del Carmen y un poco más del aeropuerto, Las Grietas se encuentran junto a la LZ-35, entre San Bartolomé y Tías. Tenga cuidado al aparcar en el apartadero y elija el camino despejado hacia las grietas. Es recomendable llevar calzado cerrado, ya que en varias zonas el terreno es estrecho y arenoso.
2. Valle de Picón: el auténtico rincón secreto de Lanzarote
El viento y el tiempo han devuelto la vida a La Antigua Rofera, también conocida como Los Roferos o Valle de Picón, una histórica zona de extracción al norte de Teguise. Lo único que queda son delicadas esculturas de lapilli, una pequeña piedra volcánica conocida como picón, que se elevan en forma de olas y aletas sobre el fondo de antiguos conos. Para fotógrafos y para cualquiera que aprecie la geología en estado puro, es una escena extraordinaria. Vaya al amanecer o al atardecer, cuando el aire está en calma y el sol bajo tiñe las formaciones de ámbar. Dada la fragilidad del material y su tendencia a desmoronarse, tenga cuidado y evite subirse a las paredes. Como no se trata de una atracción turística controlada, no hay servicios: lleve agua y no deje rastro.
3. Playa de Caletón Blanco: aguas cristalinas en el norte de Lanzarote
Situada cerca de la localidad de Órzola, en la costa norte de Lanzarote, la Playa de Caletón Blanco sorprende por su arena blanca, formada por erupciones volcánicas, y sus aguas claras de color turquesa. Es un lugar ideal para familias y para quienes quieren bañarse en un entorno agradable, ya que está protegida por formaciones de lava que crean piscinas naturales poco profundas. Hay muchos rincones para relajarse, tomar el sol o pasear por la orilla, y es fácil llegar en coche.
4. Playa del Pozo: una vecina más tranquila de Papagayo
Papagayo es muy conocida, pero más allá de la icónica postal hay una serie de calas escondidas por el Monumento Natural de Los Ajaches. A pesar de ser una de las más accesibles, Playa del Pozo sigue siendo más tranquila que su famosa vecina. Prepárese para ver arena dorada, agua turquesa y afloramientos de lava negra rodeando la bahía. Puede ir en coche por la pista de arena y pagar la pequeña tasa de acceso en la entrada, o bien entrar caminando desde Playa Blanca, a menos de dos kilómetros, si prefiere evitar el trayecto. El mar suele estar en calma en días despejados, y las vistas a través del estrecho canal son espectaculares.
5. Excursión guiada por Timanfaya
La mayoría de los turistas conocen el Parque Nacional de Timanfaya por la ruta en autobús, aunque las visitas guiadas son una forma menos habitual de ver los campos de lava. Los guías conducen a grupos pequeños por itinerarios autorizados que muestran texturas, respiraderos y capas que se pierden tras las ventanillas del autobús; eso sí, las plazas son limitadas y hay que reservar. Lleve agua, protector solar y calzado adecuado, ya que no hay sombra y el terreno es irregular. En tres horas, verá de cerca las fuerzas que dieron forma a Lanzarote y sentirá un silencio difícil de encontrar en otros lugares.
6. Montaña Roja
Llamada así por el color ferruginoso de sus acantilados, Montaña Roja se alza por debajo de Playa Blanca. Un sendero sencillo asciende hasta el borde y luego recorre el perímetro del cráter, ofreciendo amplias vistas del punto más meridional de la isla. En un día despejado, se distinguen la costa norte de Fuerteventura y la isla de Lobos. Incluyendo un agradable paseo alrededor de la cima, el recorrido de ida y vuelta desde las últimas viviendas dura aproximadamente una hora y cuarto. Unas buenas zapatillas son suficientes, pero evite las sandalias, ya que la pendiente es constante aunque no muy pronunciada.
7. Tenesar: el “pueblo perdido” frente al Atlántico
Tenesar se encuentra al final de una carretera tranquila, donde unas pocas casas miran al Atlántico abierto, al norte de Timanfaya y al oeste de Mancha Blanca. Aquí, el atractivo es simple y contundente: acantilados tallados por las olas, rocas negras repletas de vivos cangrejos Sally Lightfoot rojos y ausencia de turistas. Si busca aún más tranquilidad, elija un día entre semana, ya que los locales suelen ir los fines de semana. Manténgase alejado del borde y observe cómo entran las series; el surf puede ser intenso. El contraste entre la lava negra y la espuma blanca es demasiado llamativo como para que los fotógrafos lo pasen por alto.
¿Está listo para participar en las actividades que ofrece esta isla?
Lanzarote recompensa a quien está dispuesto a mirar más allá de lo evidente. Dedique unos días tranquilos a explorar estos lugares y anote cuáles son los que más le gustan. KPG Property puede convertir esa lista en opciones reales si se plantea una estancia más larga o una mudanza. Para que su futura vivienda sea una decisión sencilla y no una suposición, adaptamos sus necesidades de estilo de vida a determinados barrios, preseleccionamos posibles viviendas, programamos visitas según su disponibilidad y detallamos con claridad los gastos y la normativa local desde el principio.